
De las cosas que transito día a día me enseñaste muchas, sobre todo formaste junto a mamá mi fibra moral, mi honestidad, la garra por el trabajo. A corta distancia de tu partida física ya puedo racionalizar tu "aprendan de lo bueno, no de lo malo mío" que tantas veces te putee. Al breve tiempo que ya vivimos sin vos, no puedo dejar de pensarte, a veces te insulto a vos, a Dios o quien mierda sea, a la muerte misma, a la concha del pato, por haberte rajado así, sin ni siquiera avisarnos; otras tantas te pienso y se me llenan los ojos de lágrimas, y en algunas ocasiones brotan sin cesar hasta que me canso, hay días que me sonrió pensando en alguna barbaridad que dijiste, en alguna picardía, algún consejo.